
BESAR EL CIELO
Besar el Cielo y luego ¿qué nos queda?
¿Dormirnos para siempre en los laureles?
¿Acaso ya es seguro que los fieles
querrán dejar camino por vereda?
Glorioso podrá ser que allí se pueda,
vestirnos de otros huesos y otras pieles,
y a lomos de magníficos corceles,
lanzarnos a la vida en otra rueda.
Si chocas con el Cielo de improviso
violando el protocolo estipulado,
a Dios pondrás en serio compromiso.
Quién sabe si al mirarte acelerado
termines por no serle de su agrado
y tengas que escapar del Paraíso.
TADEO
1 comentario:
Qué bonito...
Besitos
Ángela
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