miércoles, 20 de julio de 2016

CONTEMPLÉ SIN PUDOR SU SANTA HERIDA


CONTEMPLÉ SIN PUDOR SU SANTA HERIDA

Contemplé sin pudor su santa herida
y el áspid que me salva y que me lleva
me empujó a rellenar con savia nueva
un cuerpo ya sin sueños y sin vida.

Un Adán, un Edén, una fingida
historia virginal que el alma eleva,
me llevó a devorar confiando en Eva,
la fruta en sus ardores renacida.

El resto de la historia es bien sabida:
culpables nos hallaron esos dioses
que vieron el demonio en la mordida

que me diste y te di cuando entre roces
gemidos se tornaron nuestras voces
y el cuerpo un paraíso a su medida.

TADEO