
SUEÑOS ROTOS
Soy, a la muerte, lo que al mar el río.
Corriente irreversible que en cascada
al seno del dolor, desde la nada,
desciende como un canto a lo sombrío.
Y soy la muerte misma, el desvarío,
la muerte por la muerte desbancada,
aquello sin nacer, que ha muerto en cada
palabra traicionera en que confío.
¿Qué buscas, ilusión, conmigo ahora
si muero en una esquina de la muerte
de tanta confusión devastadora?
¿Qué puedo yo de sueños ofrecerte
si el espantoso mar que me devora
no me deja dormir, ni que despierte?
Soy, a la muerte, lo que al mar el río.
Corriente irreversible que en cascada
al seno del dolor, desde la nada,
desciende como un canto a lo sombrío.
Y soy la muerte misma, el desvarío,
la muerte por la muerte desbancada,
aquello sin nacer, que ha muerto en cada
palabra traicionera en que confío.
¿Qué buscas, ilusión, conmigo ahora
si muero en una esquina de la muerte
de tanta confusión devastadora?
¿Qué puedo yo de sueños ofrecerte
si el espantoso mar que me devora
no me deja dormir, ni que despierte?
TADEO
5 comentarios:
muy buena la última estrofa. seguramente esta poesía no te pilló en el mejor momento, está bonita. Lolo
Gracias Lolo. Un abrazo:
Tadeo
Hola Tadeo, este soneto en particular me gusta mucho, tiene sentimiento propio; me gusta porque empleas la palabra muerte varias veces con tal maestría que no suena como reiterativa, debe ser porque está bien puesta y porque sabés hacerlo. Y el final es genial, te deja pensando y te invita a leerlo nuevamente.
Un placer, Tadeo pasar por tu blog.
Un abrazo.
Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo:
Tadeo
Y al morir,
adónde van nuestros sueños,
a qué dimensión desconocida,
en qué espacio se trocarán esperanza,
de qué infinitud para no ser nada.
Adónde se irá la unidad fingida, el deseo interrumpido por el sudor y la cáustica,
porque entramado extraño desaparecerá
el balanceo recluido, sin estridencia
encefalograma plano,
adónde se van nuestros sueños,
tan nuevos,
adónde.
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