
ESA MITAD DE TI
Esa mitad de ti que cristalina
desciende de tus ojos y al mar clama,
dejando en el recuerdo de tu cama
una brizna de lluvia repentina.
Ese pétalo amargo que se inclina
y en tu pecho desliza su proclama,
es el fiero dolor que se derrama
cuando el fin de la dicha se avecina.
Lo mismo da tu llanto que mi llanto.
Los dos en procesión han descendido
de la satisfacción hasta el espanto,
del cielo de tus ojos al latido
que marca la estación del desencanto
cuando el tiempo de amar se ha detenido.
Esa mitad de ti que cristalina
desciende de tus ojos y al mar clama,
dejando en el recuerdo de tu cama
una brizna de lluvia repentina.
Ese pétalo amargo que se inclina
y en tu pecho desliza su proclama,
es el fiero dolor que se derrama
cuando el fin de la dicha se avecina.
Lo mismo da tu llanto que mi llanto.
Los dos en procesión han descendido
de la satisfacción hasta el espanto,
del cielo de tus ojos al latido
que marca la estación del desencanto
cuando el tiempo de amar se ha detenido.
TADEO