
SATISFECHA
En tu lengua frutal un cosquilleo
sentiste cuando un poco más abajo
mis manos obedientes, su trabajo
cumplían respondiendo a tu deseo.
-Despacio, que si duele me mareo,
dijiste con la mano en el refajo,
y yo, dispuesto siempre, y a destajo
le daba a la herramienta buen empleo.
Estabas tan feliz, tan satisfecha,
radiante porque un buen especialista
no tuviste delante hasta la fecha.
-Cariño, he terminado. ¡Hasta la vista!
Recuerda, cuando tengas otra brecha,
ya sabes donde tienes un dentista.
TADEO