
ETERNIDAD
Porque la eternidad no cuesta tanto
ni cuesta atornillarnos al futuro,
voy a darle al domingo, por conjuro,
un lunes que voló de mi quebranto.
El martes me despierta, y me levanto
del fuego en el minuto más oscuro,
el miércoles escapa y me aseguro
de tener a la mano un jueves santo.
El viernes se convierte en lo que queda
de la postrera noche, ya liviana,
dejando que un segundo retroceda.
El sábado se acerca a mi ventana
sabiendo que al morir, tal vez suceda
que nazca de repente otra semana.
Porque la eternidad no cuesta tanto
ni cuesta atornillarnos al futuro,
voy a darle al domingo, por conjuro,
un lunes que voló de mi quebranto.
El martes me despierta, y me levanto
del fuego en el minuto más oscuro,
el miércoles escapa y me aseguro
de tener a la mano un jueves santo.
El viernes se convierte en lo que queda
de la postrera noche, ya liviana,
dejando que un segundo retroceda.
El sábado se acerca a mi ventana
sabiendo que al morir, tal vez suceda
que nazca de repente otra semana.
TADEO
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