domingo, 10 de octubre de 2010

MISTERIOSA

MISTERIOSA

El rostro que hasta ayer fue de la rosa
acaricia mi rostro, y su sonrisa
se vuelve arquitectura de la brisa
y su voz, como el fuego, temblorosa.

Un cuerpo mitad miedo, mitad diosa,
alumbra en su desdén, y sin más prisa
que ver, en mi interior, por dónde pisa,
de mente, se desnuda misteriosa.

Pendiente de tener su luz a tiro,
mi sombra como un arma se bloquea
en un puño de amor, en un suspiro.

El santo corazón no forcejea,
se marcha, espiritual, a su retiro
y triunfa en mí ese mal que la desea.

TADEO

2 comentarios:

El Éxodo dijo...

Es que semejantes misterios, amigo, pueden rendir a sus pies a cualquier hombre.

Abrazos.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola El Éxodo:
Dices bien, los misterios de la mujer, han hecho sucumbir incluso, a los hijos de los dioses, según reza en la Biblia, así que qué vamoa a dejar para los pobres humanos.
Gracias por tu visita y comentario. Un abrazo:
Tadeo