domingo, 21 de noviembre de 2010

EN MI ORILLA


EN MI ORILLA

Algo de lejos recaló en mi orilla,
algo desconcertante y misterioso,
ni sutil ni brillante ni ingenioso,
para nada la octava maravilla.

Algo tierno con forma de semilla
que vino a perturbarme en mi reposo
cuando el mar con estrépito furioso
avanzó en mis entrañas media milla.

Algo dispuesto, en ilusión y sueño,
a dejar en mi arena dulce huella,
algo de Dios, por inventarle un dueño.

Y como todo lo que en mí se estrella
espacio le he buscado en el empeño
de encontrar yo también mi espacio en ella.

TADEO

4 comentarios:

El Éxodo dijo...

Creo que cuando algo nos llega así nunca puede ser la octava maravilla porque desplaza a todas las otras para ocupar el primer lugar.

Abrazos.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola El Éxodo:
Ante todo agradecer tu paso por mis versos. Luego te digo, que eso es siempre un riego que se corre, que lo que llega nuevo desplace a muchas maravillas anteriores. Tendrá que ver con el dicho de que escobita nueva barre bien, jejeje. Un abrazo:
Tadeo

Liliana G. dijo...

El hechizo que llega a tu orilla con su ternura y su incipiente desborde de sentimientos, siempre es una ilusión para tener en cuenta y una esperanza que anida para no irse.

¡Precioso! Un soneto que es la octava maravilla :)

Un beso grande, Tadeo.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Liliana:
Muchas gracias por estas palabras tan bellas que me dejas. Te envío un gran beso. Nos seguimos leyendo.
Tadeo