sábado, 12 de febrero de 2011

EL CANTO TRISTE


EL CANTO TRISTE

Cómo voy a encerrar el canto triste
en la jaula silente del olvido,
cómo voy a apresarlo, si he crecido
comiendo de su plato y de su alpiste.

Cómo voy a poder, si se resiste
a salir de este cuerpo en pena ungido,
o apelando letal a mi sentido
cómo voy a decirle que no existe.

Cómo van a pedir que me enemiste
y trate como a un grito mal nacido
a aquél que me acompaña, que me asiste,

que tiene, en mi garganta, voz y nido,
y cuando algún dolor de más me embiste
más bello es su plumaje y su sonido.

TADEO

2 comentarios:

Reyes dijo...

Precioso .
Haces bien en defender el canto triste que tantas veces nos saca de lo estéril.
No sabes la pena que me da que más veces de lo normal todo quede reducido a cenizas, incluso las amistades más prometedoras.
Bello poema.
Besos.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Reyes:
Creo que todos los poetas traemos ya de fábrica el canto triste. Yo he sido uno que me lo he arrancado muchas veces y he estado a punto de quedarme sin poesía, porque se escribe mejor con las emociones tristes dentro que en estados de euforia y felicidad.
Ahora bien, sigo pensando que el canto triste hay que sacarlo lo menos posible. Lo que pasa es que es muy fácil volver a él, y él siempre te recibe con los brazos abiertos.
Besitos:
Tadeo