
EN MIS ENTRAÑAS
Esa mujer que por mi cuerpo vaga
camino a la estación del buen latido,
no sabe si demora o si se ha ido
el tren de la esperanza que la embriaga.
En medio de la noche más aciaga
persiste en su sinuoso recorrido,
buscando sin descanso en lo escondido
las luces que a su sueño satisfaga.
En calma la estación, indiferente,
queriendo en su desdén pasar de todo
viajero testarudo e insolente.
Y cuando llega el tren de sangre y lodo,
aquella, disponiendo un paso al frente,
encuentra en mis entrañas su acomodo.
Esa mujer que por mi cuerpo vaga
camino a la estación del buen latido,
no sabe si demora o si se ha ido
el tren de la esperanza que la embriaga.
En medio de la noche más aciaga
persiste en su sinuoso recorrido,
buscando sin descanso en lo escondido
las luces que a su sueño satisfaga.
En calma la estación, indiferente,
queriendo en su desdén pasar de todo
viajero testarudo e insolente.
Y cuando llega el tren de sangre y lodo,
aquella, disponiendo un paso al frente,
encuentra en mis entrañas su acomodo.
TADEO
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