domingo, 25 de mayo de 2008

LOCURA


LOCURA

Sentados a la mesa, (Dios mediante)
el loco, a aquel señor resucitado,
le hundió la mano sucia en el costado
y la sacó pletórica y radiante.

Después de una experiencia semejante
de tan inexplicable resultado,
pidió a su compañero ser salvado
de su demencia gris y delirante.

El otro partió el pan, escanció el vino,
comed y bebed, dijo, misterioso,
y al loco la cordura sobrevino

lo mismo que el dolor, y tembloroso
clemencia demandaba a lo divino
al ver que en la locura fue dichoso.

TADEO

2 comentarios:

Raquel Fernández dijo...

Tadeo, qué maravilla. No puedo decir más.
Un beso grande.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Raquel:
Muchas gracias por pasar y dejarme tu lindo comentario. Besitos:
Tadeo