
Alzó en mi corazón una chabola,
un puente de cristal definitivo,
un lecho para muertos, donde vivo
amándola y a punta de pistola.
Un centro comercial, una ikastola,
un cine, un cementerio fugitivo,
y el cincel de Rodín, (muy pensativo)
violando y sin violar al que la viola.
Una fuente, un andén, una campana,
el sexo los domingos, brisa a brisa,
junto el gorrión azul de la ventana.
Le chupo las falanges cuando guisa
la Parca su langosta cotidiana,
y a cambio, moriré de una sonrisa.
TADEO
6 comentarios:
Qué bonito morir de una sonrisa !
No quiero ser pesada pero voy a serlo...me encanta como escribes.
Un abrazo
Hola Ondina:
Por decir que te gusta como escribo, a mí no me caerás pesada en la vida. Le caerás pesada a mis enemigos, jejeje. Besitos y gracias por todo. Tadeo
Jejeje, ¡gracioso!
Me ha gustado mucho. La Parca... ¡qué decir de esa...!
David, abrazos.
Hola David:
Siempre es un placer tenerte por mis versos. Un abrazo:
Tadeo
Tadeo, qué poema tan maravilloso. Me he quedado temblando después de leerlo. Te felicito sinceramente, creo que es una verdadera obra de arte.
Muchos besos desde Buenos Aires!
Hola Raquel:
La muerte, como le pasa a muchos poetas, es uno de mis temas preferidos. La muerte estremece y yo la tengo como la novia final, la que me espera sin prisas, pero sin pausas. Gracias por tu visita y tus lindas palabras. Besitos:
Tadeo
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