
LA GUERRA
Yo soy el que lloró sobre las cruces,
el que empieza a temblar mientras espera
que resulte segura su trinchera
en medio de las sombras y las luces.
Oh, muerte, a disparar tus arcabuces
has vuelto, de la forma más grosera,
obligando al insomne a que durmiera
el sueño al que sin sueño nos conduces.
No quiero de las balas seguir preso
mirando como emprenden el camino
las tropas en un viaje sin regreso.
No tiene por qué ser nuestro destino
ni pienso que se antoje a lo divino
la guerra como llave del progreso.
TADEO