
HIJOS DEL DOLOR
Esta vida que vivo ya no es mía.
Yo soy el que se va cuando no debe
dejando, manantial, sobre la nieve
su sangre más helada y más vacía.
Yo soy el hijo que el dolor envía
a hablarles del dolor y no se atreve,
el sol de la tristeza cuando llueve,
la luna desterrada al mediodía.
No sé si soy lo falso o soy lo cierto,
o soy el que se entrega a la tortura
de un sueño en el que sueño estar despierto.
Si soy la enfermedad o soy la cura
del que se va a clamar en el desierto
a un dios que sólo existe en su locura.
TADEO
10 comentarios:
Como el dolor de la propia naturaleza.
Duele.
Besos Tadeo.
Querido Tadeo: debido a mi operación de cataratas casi no leo ni escribo. Lo suficiente para agradecerte tu visita y leer una vez más uno de tus estupendos sonteos. Un abrazo muy cordial.
Lo cierto, Tadeo, es que la imperecedera esencia de tu soneto, se manifiesta en cada verso que queda grabado a fuego en la melancolía que llevan...
Precioso, como siempre, querido amigo.
Besos.
Querida Cecy.
Con estos versos triste y dolorosos rompo mi silencio poético, pues estaba en crisis de creación desde que en Chile tembló la tierra por primera vez. Parece que ese movimiento telúrico provocó en mí un chock poético. Besitos y gracias por estar.
Tadeo
Querido Fernando:
No sabía que estabas convalesciente. Bueno, pues nada, a ponerse bueno pronto. Muchas gracias por pasar. Un abrazo.
Tadeo
Querida Liliana.
Me alegra mucho tenerte por mis versos y comprobar que mis tristezas y mis alegrías te siguen emocionando. Besitos.
Tadeo
Nunca es del todo nuestra.
Abrazos.
Hola El Éxido:
Seguramente tendrás razón. Abrazos:
Tadeo
Compañero poeta, qué dios no va a sentirse orgulloso de la raza humana, después de leer este poema!
Querida Sísifa:
Muchas gracias por regalarme estas palabras tan hermosas. Me comprometen a seguir luchando con los versos. Besos:
Tadeo
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