
LLUEVE
No más cortar el cielo, en agua leve
la lágrima de Dios se precipita,
y muere, y al instante resucita
amante su dolor. Afuera llueve.
El sol, viejo ermitaño, no se atreve
a sacar sus destellos de la ermita,
y tiembla en el jardín la margarita
esclava del abrazo de la nieve.
Devota la llovizna, ciego el frío,
mirando pensativo cada nube
escribo el testamento del rocío.
Y en ese instante gris en que se sube
al pecho la liturgia del hastío,
me pongo a eternizar lo que no tuve.
No más cortar el cielo, en agua leve
la lágrima de Dios se precipita,
y muere, y al instante resucita
amante su dolor. Afuera llueve.
El sol, viejo ermitaño, no se atreve
a sacar sus destellos de la ermita,
y tiembla en el jardín la margarita
esclava del abrazo de la nieve.
Devota la llovizna, ciego el frío,
mirando pensativo cada nube
escribo el testamento del rocío.
Y en ese instante gris en que se sube
al pecho la liturgia del hastío,
me pongo a eternizar lo que no tuve.
TADEO

