LA
CARTA
El
cielo nebuloso se derrama
inunda
el universo y me convida
a leer
con la voz en miel ungida
una
carta de amor sobre la cama.
El
verbo es letra ardiente, es como llama
fugaz
que se hace eterna, y ya leída
se
vuelve soplo mágico de vida
y
mi razón de ser y mi programa.
La
letra tinta en sangre da consuelo
y
atiza los rescoldos del instante
en
que un suspiro alado busca el cielo.
La
estrujo contra el pecho palpitante,
y
oliendo su perfume en el pañuelo
al
sueño parte henchida el alma errante.
TADEO


