EL
TREN DE LA MUERTE
El
tren partió de la estación oscura
y el
humo que acompaña al movimiento
su nube
gris le regalaba al viento
lo
mismo que mi llanto a la amargura.
Dijiste,
la distancia, si no cura,
termina por matar el sentimiento
pero el tren de la muerte avanza lento
y eterna nos asalta la ternura.
Tú estás en la estación y no has querido
marcharte de una vez, cambiar de acera,
zafarte de esos trenes que se han ido.
Y a
veces yo también, a mi manera,
te
pienso con placer, aunque no olvido
la
noche que dijiste que me fuera.
TADEO


