EL CUERPO
De
noche, en las trincheras, a menudo,
en
esa realidad que llaman sueño
arriesgo
media vida en el empeño
de
brindarte amistad con un saludo.
Mirándote
pasar, de amor el nudo
se
cruza en mi garganta y no soy dueño
del ojo
que te mira y que risueño
se
inventa la ilusión de tu desnudo.
Con
la espada punzante y el escudo
demuestro
mi valor frunciendo el seño,
y no
existe un rival que fiero y rudo
me
iguale del combate en desempeño,
mas,
logras con tu cuerpo tan pequeño
aquello
que un ejército no pudo.
TADEO


