CONTRA EL CIELO
Cuando vino la luna ya era tarde.
La lluvia se empeñó en llevarse todo
el rastro de la sangre en el recodo
oscuro donde vieron a un cobarde
lanzarse contra el cielo. Dios lo guarde
en su seno, y permita, de algún modo
que encuentre su lugar y su acomodo
al centro de esa luz eterna que arde
más allá del reinado omnipotente
de aquélla que lo amó desde su altura
a pesar de mostrarse reticente
a alumbrarlo en las noches de locura.
Quien se empeña en morir como un demente
la luna ni lo alumbra ni lo cura.
TADEO


