ALMA EN PENA
Un muerto quiere hablar en mi poema.
Eligió por azar aquel momento
en que puse la oreja a ras del viento
en busca de una música suprema.
Su voz difunta mis entrañas quema
sus huesos ordenando el argumento
de su negro vivir, en vano intento
de salvar su memoria tema a tema.
Retumba en el abismo de la mente
a merced de la magia del instante
lo que cuenta en verdad y lo que miente.
Mi pluma es su instrumento, su sedante,
termina de dictar y lentamente
se marcha el alma en pena, el alma errante.
TADEO


