viernes, 15 de junio de 2007

DALILA


DALILA

Hombre valiente de semblante hermoso:
en la ventana con su luz tranquila
un semidiós apasionado enfila
sus rudos ojos de galán celoso.

Su guardia cumple sin guardar reposo
y a mis amantes con tesón vigila,
soy su princesa, virginal Dalila,
encadenada por mi cruel esposo.

¿Me salvarás?, susurra un alma presa,
¿Vendrás a darme visceral pasión?
A los mortales su dolor confiesa
esta mujer de noble condición.

Arrepentida por nacer princesa
llora la esposa del brutal Sansón.

TADEO

PARA BÁRBARA


PARA BÁRBARA

La bárbara prisión de mi alma llora
tu nombre anclado en el querer, vacío
está mi corazón mientras sonrío
el dolor colosal que me aminora.

Golpeando la pared de mis amores
y a tono siempre de esta pena mía
¿Puedo acaso pedir que me sonría
la bárbara mujer de estos dolores?

Si no pudiera yo tener tu mano
que toca justo aquí donde te celo,
si acaso no prenderme de tu pelo,

si acaso estoy aquí versando en vano,
te pido que conserves hoy mi mano
por si un día te quedas sin el cielo.

TADEO

GLORIA


GLORIA

Cuando Gloria llegó, las amapolas
no supieron decir qué sucedía,
la plaza principal y la alcaldía
callaban como el viento en las farolas.

Por una de esas raras carambolas
que la suerte a menudo le imponía
la Tierra por azar descubriría
siguiendo la cadencia de las olas.

Montañas vio de sueños, esparcidas
en medio de las dunas de lo incierto,
ni un alma por las grandes avenidas,
y menos un amor en cada puerto.

Cuando Gloria pasó por nuestras vidas
la Tierra era la jungla de lo muerto.

TADEO

miércoles, 13 de junio de 2007

EL AVARO


EL AVARO

En el camino polvoriento y frío
el paso es de fatiga y aminoro
la marcha colocando mi tesoro
allí donde mi cuerpo se hace impío.

La desquiciada sombra y el sombrío
atajo, cuando al cielo me incorporo,
es trampa del aliento, y del aforo
de dioses el sendero está vacío.

Vencido y entre tantos caminantes
la senda se me torna cuesta arriba
a causa de mi bolsa de diamantes.

Me dobla las rodillas, me derriba,
el peso de mi cruz y por instantes
suplico que haya un Dios que me reciba.

TADEO

martes, 12 de junio de 2007

POEMA DEL OCASO


POEMA DEL OCASO

Al sol esta mañana le dolía
seguir su curso en busca de la noche,
dijo:
vivir es mísero derroche
de luz, calor, de tiempo, de energía.

Que de la luna su desnudez amaba
y el blanco de su cuerpo, me decía,
era en el cielo lo que más valía
y el motivo que su vida atormentaba.

Mas, juró que aunque el tiempo pasaría,
la suerte de su vida estaría atada
cual mágica y terrible profecía
a correr sin descanso tras su amada.

Volvió a ponerse el sol en su porfía
y así llegó la noche placentera,
y en las aguas, divina tal cual era
se vio la luna rutilante y fría.

Rodearse por estrellas prefería,
saberse de entre todas la primera,
y el sol,
que sufra mucho, que se muera,
dijo altanera al tiempo que reía.

Pena sentí del sol, ¡cuánto sufría
por aquella tan cruel y despiadada,
y así anduvo mi mente desvariada
entre manojos de melancolía.

Tras el ruido de un ave que partía
volví a encontrar intacta la conciencia,
y vi entonces el rostro de la ausencia
que al pensar en mi amada aparecía.

Me puse en marcha y junto a mí traía
muy triste y muy cansada la esperanza,
y en los brazos del sol seguí mi andanza
como quiere y ordena el alma mía.

Yo aún voy por ti, mujer, mas tengo miedo
que amanezca sin sol y que ese día
me oigas decir adiós, ya más no puedo,
aunque te esté queriendo todavía.

TADEO

domingo, 10 de junio de 2007

ILUSIONES


ILUSIONES

Por mis lamentos la infinita sombra
salta en pedazos cuando el alma llora,
y viene del recuerdo, turbadora,
la voz de ese silencio que me nombra.

Desnudas y dispersas por la alfombra
las viejas ilusiones, la dolora
palabra de la muerte cegadora
diciendo que mi llanto no le asombra.

Allí donde mi angustia forma un muro
se lanza la esperanza al abordaje
con su pata de palo, y del futuro

me cuenta que prepare el equipaje,
que voy a conseguir, si me aventuro,
al menos un amor de reciclaje.

TADEO

sábado, 9 de junio de 2007

AZUL


AZUL

Azul, serás azul, después acaso,
si llueve en mis entrañas la apatía,
un manto sin color en noche fría
hará de la ilusión un bien escaso.

No lo van a impedir, aunque el ocaso
destruya con sus ocres de agonía
la sublime y sensual policromía
llevando al cielo azul a su fracaso.

Lo sé, porque mil veces he tenido
en mis sueños azules, un pincel
dibujando los rostros del olvido.

Y yo, de azul celeste en el papel
de príncipe enfrentándome al bandido
que quiso ser el mar sobre tu piel.

TADEO