
PUESTA TENGO LA MESA
Puesta tengo la mesa para el llanto
que en silente caudal se ramifica
y es puerta del dolor y te adjudica
la llave de librarse del espanto.
Hoy, que por tu mejilla, el desencanto
rodó como un diamante que salpica,
mi labio laborioso se dedica
a beber de tu vino sacrosanto.
Al mar vierten tus ojos sus licores,
su savia lacrimosa, su lamento,
brotando, manantial, para que llores
en paz, asesinando el sentimiento,
la rabia y la emoción por los amores
que van a la deriva como el viento.
TADEO
Puesta tengo la mesa para el llanto
que en silente caudal se ramifica
y es puerta del dolor y te adjudica
la llave de librarse del espanto.
Hoy, que por tu mejilla, el desencanto
rodó como un diamante que salpica,
mi labio laborioso se dedica
a beber de tu vino sacrosanto.
Al mar vierten tus ojos sus licores,
su savia lacrimosa, su lamento,
brotando, manantial, para que llores
en paz, asesinando el sentimiento,
la rabia y la emoción por los amores
que van a la deriva como el viento.
TADEO







