
LUJURIA
Febril hasta doblarme en estatura
subiste al pedestal tan de improviso
que al niño, siempre tímido, indeciso,
dejaste suspendido en la locura.
Con esta turbación que me fractura
recato y lucidez, del Paraíso
me olvido, y pongo en riesgo el compromiso
pidiendo violentar tu cerradura.
Permíteme estrenar las voluptuosas
estancias de tu piel, tu abrevadero,
tus torres empinadas y olorosas.
Arráncame del cuerpo el desespero
de estas ganas de ti, tan tormentosas
que no los quiero, amor, que no los quiero.
Febril hasta doblarme en estatura
subiste al pedestal tan de improviso
que al niño, siempre tímido, indeciso,
dejaste suspendido en la locura.
Con esta turbación que me fractura
recato y lucidez, del Paraíso
me olvido, y pongo en riesgo el compromiso
pidiendo violentar tu cerradura.
Permíteme estrenar las voluptuosas
estancias de tu piel, tu abrevadero,
tus torres empinadas y olorosas.
Arráncame del cuerpo el desespero
de estas ganas de ti, tan tormentosas
que no los quiero, amor, que no los quiero.
TADEO







